miércoles, 3 de abril de 2013

Y así será

¿Quién sabe cuánto vale un beso? 
No podríamos ponerle precio a algo tan preciado y sentido como un beso, algo tan superior, etéreo, delicado, incluso místico. Un beso de colores que pinta por dentro. Un beso mágico que cura enfermedades de tristeza. Un beso batallador que golpea fuertemente. Un beso tierno que conmueve el alma. Un beso asesino que quita la respiración y paraliza el mundo. Un beso doloroso de despedida. Un primer beso tanteador. Un beso de aire y arena, de fuego y de tierra, de mar. Un beso con alas gigantes. Un beso de película. Un beso casto. Un beso soñador, un beso apremiante, un beso destructor. 
Podría pasarme la tarde describiendo besos, pero no me alcanzaría el espacio para incluirlos todos. ¿Cuánto vale un beso? 
Es incalculable cuánto vale. Es ridículo cuánto vale. 
Cada uno de nosotros atesora un beso en su memoria. Lo que vale ese beso es lo que vibra el corazón al recordarlo.